
La temprana mañana de este primero de abril me ha devuelto el espectáculo natural de las nubes viajeras sobre el azul claro de los cielos, que sobrevolaba la bandada de estorninos haciendo florituras, mientras las raioliñas se colaban para calentar el banco del parque central de la City. Allí, junto a los ameneiros que orillean el río, me senté un día mas en busca del descanso y de la paz que me contagian tanto la sinfonía del agua como el arrechouchío de los mirlos, confundidos entre el pío-pío de las aves menores. Dicen que esta es una jornada de transición en la Galicia primaveral, que mañana una borrasquita pequeña quiere hacer bueno el refrán, “abril aguas mil”. Espero que se equivoquen, que ya tenemos agua abundante para afrontar un seco verano, si es que se cumplen las predicciones.
DESPUÉS DEL ECLIPSE HOY BRILLA MÁS EL SOL

Estoy en modo verano pese a dormir una hora menos por el maldito cambio horario, que no sé yo a qué viene esa manía si el recibo de la luz no baja, aunque nos digan que ahorramos energía con el adelanto. Digo en modo verano, porque me he puesto ya camiseta de manga corta y chaleco para pasear deportivamente por la orilla del río, escuchando a los venerables de mi tribu. Como por ejemplo Marisa y Antonio, ochenteros de la City, a los que ya les han metido el miedo en el cuerpo…
—- ¡Mira que si España entra en guerra!
—- ¡Pois que lle imos facer! ¡Nós non podemos facer nada!
La feliz pareja, jubilados de la Xunta, llevaba una semana escuchando lo del kit de emergencia y ayer se pasaron la tarde entre la ferretería, el Gadis y la farmacia, para hacer acopio de aquellas cosas que recomienda en la tele “una señora que manda en toda Europa”.
Hay que ver la cruz que tenemos con esos políticos del mundo mundial que nos toman por idiotas y nos quieren lavar el cerebro como si fuéramos tontos. Pues no, oiga, la III Guerra Mundial va a ser que no y si nos cae otro coronavirus -que podría ser- pues, salvo la señora Ayuso, estamos lo suficientemente preparados para acabar con él antes de que él acabe con nosotros. Y si los trumposos todos se vuelven aún mas locos y le dan a los botones rojos, nosotros, por mucho que nos defiendan los ejércitos europeos, tendremos que darnos un beso en el culo y decirnos adiós.
Todo el rollo que nos están metiendo es para justificar el aumento del gasto en Defensa. Nos irá al bolsillo y al bienestar del que disfrutamos. Así que, cómprate una linterna y unas velas por si se va la luz, que patacas, berzas, peixes, porquiños e vaquiñas abundan en este país y ese es nuestro mejor kit de emergencia. ¡Ha vuelto a brillar el sol después del eclipse!
XERARDO RODRÍGUEZ